Cada vez más empresas están apostando por la flota eléctrica, ya sea por sostenibilidad, ahorro a largo plazo o normativa. Sin embargo, hay un punto que muchas veces se pasa por alto: el seguro.
No se puede tratar igual un coche eléctrico que uno de combustión. Los riesgos son distintos, los componentes también, y por tanto, la cobertura que necesitas cambia por completo.
Son los más conocidos y los que tradicionalmente han marcado el tipo de seguros disponibles.
Tienen un mayor número de piezas mecánicas y las averías suelen estar relacionadas con el motor, el embrague o el sistema de escape. En este caso, las garantías mecánicas están pensadas para cubrir ese tipo de fallos.
En los híbridos aparece un punto intermedio.
Combinan un motor térmico con uno eléctrico, lo que implica más complejidad. Aquí ya no solo hablamos de averías mecánicas, sino también de posibles fallos eléctricos.
Por eso, necesitan una cobertura más amplia, capaz de adaptarse a ambos sistemas.
En una flota eléctrica el escenario cambia.
Hay menos piezas mecánicas, pero aumenta la dependencia de sistemas eléctricos y electrónicos. Componentes como la gestión electrónica, los sistemas de control o determinados elementos eléctricos pueden suponer reparaciones costosas.
Es decir, el riesgo no desaparece, simplemente es diferente.
Muchas empresas siguen contratando seguros pensados para vehículos tradicionales.
Esto implica que, en la práctica:
El problema aparece cuando surge una avería y el coste no está cubierto.
Aquí es donde la garantía mecánica cobra especial importancia.
Una solución bien planteada no solo cubre averías mecánicas, sino también eléctricas y electrónicas. Además, permite asumir con tranquilidad fallos inesperados sin que afecten directamente a la rentabilidad de la flota.
En el caso de vehículos eléctricos, esto es especialmente relevante, ya que muchas de las reparaciones no son baratas ni previsibles.
Algunos ejemplos habituales:
Frente a esto, contar con una garantía mecánica permite convertir un gasto imprevisible en un coste controlado.
No todas las garantías mecánicas sirven para este tipo de vehículos.
Una flota eléctrica necesita un producto que tenga en cuenta sus particularidades, que cubra los elementos realmente críticos y que se pueda adaptar al tamaño y uso de la flota.
De lo contrario, se corre el riesgo de pagar por una cobertura que no responde cuando realmente se necesita.
En nuestro caso, trabajamos con una solución que combina seguro flotante + garantía, adaptada también a vehículos eléctricos.
Esto permite: