Todavía hay concesionarios que llevan el control del stock en un Excel compartido, con fotos guardadas en una carpeta y precios apuntados a mano en una libreta. Funciona, hasta que deja de funcionar: un coche que sigue publicado después de venderse, un margen mal calculado, o un vehículo que lleva 90 días parado sin que nadie se dé cuenta.
Un 67% todavía no utiliza ningún sistema de gestión organizado para su stock. Es decir, la mayoría del sector sigue
tomando decisiones más por intuición que por datos.
Y en un mercado que se mueve tan rápido como el de los vehículos de ocasión, eso tiene un coste real: coches que
rotan más despacio de lo necesario, márgenes que se erosionan sin que nadie lo note a tiempo.
No hace falta una plataforma sofisticada para empezar a ordenar el stock. Lo importante es que, de una forma u otra, tu
operativa cubra estos puntos:
Muchos concesionarios resuelven esto combinando varias herramientas sencillas —una hoja de cálculo bien
estructurada, un CRM básico, alertas manuales— y no necesariamente un único software complejo.
La parte de control de costes y márgenes es la que muchos concesionarios menos aprovechan, y probablemente la
más rentable. Saber cuánto llevas invertido en cada vehículo —compra, preparación, tiempo en stock—
permite tomar decisiones de precio con datos, no a ojo.
Y controlar los días en stock es igual de útil: un coche que lleva 60 o 90 días sin moverse suele necesitar un
ajuste de precio o una acción concreta, y es mucho mejor detectarlo a tiempo que darse cuenta tres meses tarde.
Ordenar el stock resuelve la parte de la eficiencia. Pero hay otra parte igual de importante que muchas veces se queda
fuera de la ecuación: la protección del vehículo.
Tanto mientras está en stock como una vez se vende.
Aquí entra el seguro de flota que cubre los vehículos del concesionario durante:
Todo esto, mientras el coche todavía no se ha vendido.
Y cada vez es más habitual combinarlo con una garantía mecánica que se activa automáticamente en el momento de la venta.
En el sector se conoce como flota con garantía.
Es una combinación que funciona muy bien porque cubre las dos fases del vehículo —en tu stock y ya vendido—
dentro de una misma póliza. Sin gestionar dos productos por separado. Sin preocuparte de las incidencias postventa y
por un mismo precio.
Al final, gestionar bien el stock no depende de tener la herramienta más sofisticada del mercado.
Depende de tener claridad: qué tienes, cuánto te cuesta, cuánto tiempo lleva parado, y qué cobertura tiene mientras está
en tu poder y después de la venta.
Los concesionarios que ya han dado ese paso lo notan en cosas muy concretas: menos tiempo perdido en tareas repetitivas,
menos sustos con averías postventa, y una rotación de stock más sana.
Si quieres saber cómo encajaría una flota con garantía en tu operativa actual, es un buen punto por el que empezar.